Puigdemont y el surrealismo del “procés”

Puigdemont DinamarcaPor todos es sabido que el independentismo catalán ha vivido siempre en una realidad paralela, en Matrix quizá , pero Carles Puigdemont se está convirtiendo en un personaje pintoresco que vive aún más allá (si cabe) que sus correligionarios.

Conocimos con estupefacción su huida al extranjero pretendiendo evitar sus cuentas pendientes con la justicia. Bélgica fue su destino. Lugar cómodo para muchos delincuentes.

Aún más sorprendidos vimos como presentó su candidatura para las elecciones del 21D. ¿Cómo podía un candidato hacer campaña electoral desde el extranjero? En su habitual cobardía prefirió no dar la cara en toda la campaña y no asistir a mítines ni mucho menos debates. Hasta el candidato del Partido Popular ofreció ir hasta su escondite en Bélgica para debatir con  él. Tampoco quiso.

Lo que nos ha dejado totalmente boquiabiertos es su viaje a Dinamarca. En su afán de volver a la presidencia de la Generalitat ha intentado hacer la “envolvente” al juez Llarena. Por suerte no ha caído en su trampa. La intención de Puigdemont era que España efectuara de nuevo una euroorden de búsqueda y captura para ser detenido en suelo danés y así pues poder delegar su voto para investirse a sí mismo como President desde la prisión. Ni los mismísimos hermanos Marx conseguirían una comedia tan rocambolesca ni rebuscada. La capacidad de Puigdemont y del independentismo catalán de reinventarse una y otra vez parece no tener límites.

Hay que alabar su enorme ingenio para alargar de forma indefinida esta comedia. Ni los mejores del mundo conseguirían un relato tan surrealista. Pero mientras que ellos actúan y se divierten las empresas siguen yéndose, el paro sigue aumentando y los problemas de la gente siguen ahí.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *